gafas de realidad virtual
  • mayo 19, 2016

Gafas de realidad virtual : no las quiero

No quiero gafas de realidad virtual . Todavía me acuerdo del año 1990, donde tuve la suerte de pasar un verano en los Estados Unidos, específicamente en Chicago. Además de apasionarme como ciudad, tuve la ocasión de ver a gente hablando sola por la calle. Algo que hoy en día sería digno de asegurar una entrada gratuita en la clínica López Ibor, en aquel tiempo era moda y tendencia. Y es que no hablaban solos, sino a través de sus móviles. Lo que en aquel momento era toda una novedad, hoy ya casi forma parte de nuestros cuerpos y de nuestras vidas. ¿qué hacemos lo primero nada más despertarnos? Mirar el móvil. Quizás seríamos más felices sin hacerlo, pero hoy es un “must” para estar en el mundo y que te consideren como vivo y no muerto.

Pero lo técnica avanza, y vaya si lo hace rápido. El año pasado fue el elegido para probar los primeros coches sin conductor. Y parece que han superado la prueba con éxito. Miedo me da, pero es algo a lo que tarde o temprano nos tendremos que acostumbrar porque tiene una visión clara de futuro.

No lo tengo tan claro con las gafas de realidad virtual.

El todo poderoso Google fue el primero en lanzarlas en el mercado de consumo, no con mucho éxito. Incluso tuvieron que descatalogarlas y cientos de empresas que desarrollaban apps para las gafas se fueron al garete. Ahora parece que vuelve la moda y gigantes como Samsung apuestan ya por una realidad todavía difícil de palpar, bueno difícil no, palpar de momento es imposible.

Hace unos años tuve la ocasión de probar las primeras gafas de Google y casi me quedo bizco. La situación de la pantalla en una de las esquinas me hacía forzar la visión como cuando llegaron los primeros libros de ojo mágico. ¿recordáis?

caballo ojo mágico

Si no ves el caballo, es que no estás bizqueando lo suficiente

Lo primero que me llama la atención es el ridículo que la gente expresa al ponerse una de estas gafas. Una vez superada la primera prueba, no entiendo muy bien el objetivo. ¿dónde está la experiencia emocional que tanto demandan ahora las marcas a través de sus productos? ¿creéis que seremos capaces de viajar en el tiempo y en el espacio sin morir en el intento? ¿realmente vamos a despreciar toda preparación física y mental que es lo que realmente aporta emoción al viaje real?

Uno de los libros que más me entusiasmó fue el viaje a la felicidad de Eduardo Punset. En él se describe claramente cómo nos hace mucho más felices los preparatorios de aquello que creemos que nos hace felices que el propio acto en sí. Una sencilla compra del libro donde vamos, la búsqueda en internet de los lugares secretos, contar y compartir con amigos nuestro futuro viaje… eso va generando unas expectativas que casi siempre no coinciden con la realidad (son mucho más altas) pero que activan con mucha más facilidad las neuronas que nos hacen felices.

¿vamos a tener que olvidarnos de toda esa preparación mental que nos hace felices? ¿lo vamos a tener todo en el momento sólo por ponernos unas gafas? Lo veo complicado, difícil y aunque pueda equivocarme, no creo que las emociones se acerquen ni ligeramente a las que sentimos fuera de la virtualidad.

Hace unos años no eras nadie si no tenías una televisión 3D en tu casa. Hoy no eres nadie si no admite tecnología 4k. En unos años, nos habremos olvidado del 3D, del 4K y de las gafas de realidad virtual. O por lo menos, no será la panacea de todo lo que nos están vendiendo ahora. Al tiempo.

¿y tu qué opinas? ¿crees que me equivoco? ¿qué opinas de las gafas de realidad virtual?

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